He aquí
un capítulo de la historia del Callao, que se llenaría de recuentos
trágicos por esta catástrofe en particular -al parecer la peor de todas
registradas- sino por lo mucho que le dio a la tierra por temblar y al
océano por salirse de su seno, en este lado del Pacifico.
Dichos
recuentos trágicos se resumen en los terremotos del 06 de octubre de
1630, 07 de diciembre de 1806, 24 de mayo de 1940, 31 de mayo de 1970 y
el 03 de octubre de 1974. Los maremotos del 17 de junio de 1673, 20 de
octubre de 1687, 01 de diciembre de 1806, 05 de noviembre de 1925 y el
28 de marzo de 1946.
Los
terremotos y maremotos del 09 de julio de 1586, 28 de octubre de 1746 y
el 17 de octubre de 1966, también tempestades, borrascas, con los
consiguientes peligros de naufragios y pérdidas de vida.
Basta
observar la configuración de la bahía: estuvo unida a la costa y esa
isla debió partirse en los fragmentos de los islotes próximos,
ocasionando los levantamientos del subsuelo marino hacia el lado llamado
camotal. Las viejas crónicas limeñas están preñadas de relatos
espeluznantes del sabor vernáculo y empírico sobre temblores y
terremotos, y es, justamente el Mar del Callao a quien se le atribuyen
las fechorías y rarezas más grandes; como la de transportar una Iglesia
de un lugar a otro, o dejar en seco grandes zonas que debieron anegarse
o desaparecer si se considera la invocada altura de las olas.
El
Famoso Presidio hasta el 28 de Octubre de 1746,
plano de Amadée Frezier en el año 1713
El
Callao
en el año de 1746 era una
ciudad amurallada y era conocida, como el "Presidio". Este
fue un proceso que comenzó en el siglo XVI, en que el Virrey Francisco
de Toledo (1) ordenó las primeras defensas ligeras. Las
primeras edificaciones defensivas fueron ordenadas en el año 1588 por el
Virrey Fernando de Torres y Portugal.
Nuevas
defensas fueron construidas también durante el gobierno del Virrey
Francisco de Borja y Aragón y durante el gobierno del Virrey Diego
Fernández de Córdova se construyo un baluarte pero fue destrozado en el
terremoto de 1630.
Otras
partes de la muralla también sufrieron daños y la restauración fue
llevada a cabo por el Virrey Pedro de Toledo y Leiva. Dentro de la
ciudad se encontraban iglesias, plazas, viviendas y otras
construcciones; fuera de las murallas habitaban los nativos Chalacos y
en la parte donde hoy es Chucuito y La Punta se encontraba la comunidad
indígena del "PitiPiti".
Esta
comunidad nativa fue intocable por los españoles quienes tenían gran
admiración por la habilidad marina, estos pescadores proveían abundante
pescado fresco a la población del Callao.
Según
testimonios de la época, la catástrofe que se avecinaba fue perceptible
en varias oportunidades. Los marinos que transitaban por la "Isla
San Lorenzo", notaban exhalaciones ígneas que parecían envolver
al Callao, y el Alcaide de la cárcel de la Isla, Manuel Romero contaba:
"Se veía como si el puerto se deshiciera en pavesas y se sentían
ruidos bajo la tierra, como mugidos de bueyes unas veces y otras, como
disparos de artillería".
En la
mañana del 28 de Octubre, la población se despertó y la vida cotidiana
seguía su marcha según la ocupación. En la noche, el campanario de la
Iglesia Matriz anunciaba las 10.00 para celebrar la fiesta de los
Apóstoles "San Simón y San Judas Tadeo", las calles
oscuras solamente alumbradas con sus lámparas de aceite, se veían de lo
más normal.
A las
10:30 muchos se encontraban durmiendo, otros se preparaban para dormir y
los vigilantes y miembros de los cuerpos militares rondaban en sus
puestos.
De pronto
la tierra comienza a temblar, un gran sismo con epicentro en el mar
comienza a destruir las viviendas, algunos encontraron la muerte
instantánea, otros alarmados y preocupados corrían como locos; todo era
un desconcierto total, era como si una fiera hubiera escapado y ninguno
pensó que tal fenómeno se daría realmente.
Cuando ya
parecía que el siniestro había culminado, el Callao comienza a ser
azotado por las olas, los barcos anclados en el puerto chocaban entre
sí, cuando de pronto "Dos Olas Gigantes", una de ellas de
20 metros de alto, destruyeron totalmente al Callao (2).
Vista
del Presidio, la Cola de la Isla San Lorenzo y los
Buques de Guerra de la Armada Española
Desaparecieron 4,800 personas, sobreviviendo solo 200, entre ellos los
marinos y pescadores que se encontraban fuera de la muralla y también 22
presos que escaparon de la muerte por encontrarse en el "Bastión
Santa Cruz de la Isla San Lorenzo".
Aquella
vez el mar inundo hasta La Legua, según lo afirma Don José Eusebio
Llano y Zapata, se trago las 4 murallas principales, inclusive
la que era de piedra de cantarilla y quedaron destrozados los 9
baluartes, que miraban a tierra. Sostiene los entendidos que las aguas
vinieron del Norte y Noroeste, al chocar las aguas con la "Cabeza
de la Isla San Lorenzo", no siguió hacia el Sur porque la masa
líquida se dividió en dos y una parte llegó al centro del Callao.
El
Marqués de Obando, Jefe de la Escuadra y General del Mar, dijo que hasta
la hacienda Chacra Alta el oleaje arrastró al buque "San Fermín"
con sus 30 cañones. Donde se encontraba el Hospital San Juan de Dios
varó el "San Antonio" de Tomas Costa y construido en
Guayaquil. También quedo fondeado el "Michelet" de Adrián
Corzi; mientras la "Virgen del Socorro" de Juan Bautista
Baquíjano, que había arribado de Chile ese fatídico día, vino a parar a
los cauces del viejo "PitiPiti", la artillería del Fuerte
quedo enterrada.
En Lima,
el sismo tuvo una intensidad muy fuerte, se cayeron la Catedral, el
Palacio del Virrey, el edificio del Tribunal de la Santa Inquisición; se
destrozó la estatua de Felipe V ubicada en el arco del puente sobre el
río Rímac. Las Iglesias de San Agustín, La Merced y Las Nazarenas
sufrieron enormes daños, más no el "Cristo de Pachacamilla";
se destruyeron 25 casas de las 3,000 que habían, fallecieron 5,000 de
los 60,000 habitantes.
Las
versiones son del capacitado Eusebio del Llano Zapata y del Padre Lozano
de la Compañía de Jesús, también de otros cronistas y el testimonio de
las memorias del Virrey.
Con esta
tragedia desaparecieron los últimos nativos y el Virrey Manso de Velasco
(3) mando a reconstruir al Callao.