![]() |
||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||
|
Obispado del Callao
Exhortación de Monseñor
Queridos Hermanos:
Identidad Católica del Pueblo Chalaco
El Señor del Mar y Nuestra Señora del Carmen de La Legua, son parte de nuestra tradición y configuran, en cierto modo, la religiosidad de nuestro pueblo. Ambas devociones ocupan un lugar preferente en su corazón. Y ambas nos revelan, a su modo, un dato bíblico inolvidable. Que Dios protege a su pueblo y lo ama con un amor más fuerte que cualquier calamidad o desastre. En el Señor Jesucristo, ofreciendo sus sufrimientos por nosotros nos revela su inmensa misericordia; y quiso que su Madre fuese nuestra Madre para que sintamos la ternura que El sintió cuando la Virgen María lo cuidaba en Nazareth y lo acompaño en su predicación, pasión y muerte, como lo hizo
posteriormente con los apóstoles en los comienzos de la Iglesia en Jerusalén.
Nosotros también vivimos con frecuencia expuestos a insospechados fenómenos naturales y otros debido a las fallas humanas y al pecado; pero nuestra adhesión a Aquel que es Señor y Redentor nuestro, levanta nuestro espíritu y renueva las energías para mantener en alto la capacidad de creación de mejores condiciones de vida y ejecución de obras que dan
una mayor seguridad a la convivencia ciudadana.
La referencia al Señor del Mar, resulta de esta manera, decisiva para la identidad cristiana católica de los chalacos. Esta devoción se ha convertido en su riqueza religiosa y cultural, en su patrimonio. Al mismo tiempo esta devoción nos adentra en el núcleo del misterio; En Cristo Jesús dándose a los demás, que salva a su pueblo de sus pecados y da la vida por los suyos. Los hombres y mujeres que lo aclaman y le suplican encuentran en El fuerza para seguir viviendo y solidarizándose con sus hermanos, inspiración para la sublime tarea de superación de cuanto hay adverso y pecaminoso malogrando la existencia. El Señor del Mar es verdaderamente centro de unidad de toda la familia porteña. Y con razón ocupa un lugar singular en el corazón de esta familia. Es parte de su identidad cristiana católica. Por una vivencia más plena de la devoción
Es necesario recapacitar seriamente sobre esta riqueza espiritual que hemos heredado de nuestros mayores. Si los antepasados encontraron en el Señor del Mar fuerza para sobrevivir a tantas adversidades, exhortamos a permanecer fieles a nuestra identidad de cristianos católicos venciendo cuantos peligros y ofrecimientos pudieran poner en peligro la Verdad que está unida a esta herencia. Esto exige fidelidad a la fe santa y católica centrada en Cristo nuestro Salvador y en una comunión eclesial que refleje una iglesia llena de esperanza.
Hoy día el Callao conoce un crecimiento demográfico y migratorio impresionante que hace cincuenta años no era previsible en tal magnitud. Todavía existen muchas personas que fueron testigos de los sucesos del 24 de Mayo de 1940 y que se verán sorprendidas por la imagen del Callao en 1990. Pero el Señor del Mar sigue siendo el mismo Protector y Patrono que nos impulsa a una sociedad fraterna y justa; los hombres del mar, los niños, los jóvenes, los trabajadores, los empresarios, los comerciantes, los funcionarios, los numerosos Asentamientos Humanos y las mayorías empobrecidas... todos buscan ansiosamente dentro de nuestros superpoblados límites geográficos un lugar digno para vivir y unas condiciones de vida más humanas. Para realizar tan apremiantes deseos son necesarios muchos recursos de todo orden; pero les digo con pleno convencimiento, que, en medio de tanta necesidad, lo que no podemos perder es nuestra fe Santa y Católica, pues, en ella está la Verdad y el amor del mismo Cristo, que con su dolor nos redimió del mal y nos hizo hijos adoptivos de Dios. Cristo es nuestra vida presente y eterna. Nuestra preocupación en la hora presente
La fe de nuestros padres enriquecida con tantos sacrificios no debe desfallecer. Al contrario, hemos de estar atentos ante los peligros de la ignorancia religiosa y también ante tantas ofertas ideológicas o incluso religiosas que pudieran ofuscar nuestra identidad de pueblo católico.
Lo que no es honesto -lo hemos dicho ya en anterior ocasión los Obispos del Perú- utilizar la religión con fines políticos y
partidarios, como ocurrió en la primera consulta electoral. Venimos observando con
gran pena y preocupación que algunas confesiones religiosas llamadas "Evangélicas" siguen mezclándose en política de partido y están haciendo proselitismos político poniendo en peligro con ello la paz religiosa de
nuestra patria, como si no tuviéramos anteriormente suficiente motivos de conflictos y desuniones.
Ante esta situación les pido a todos, queridos hermanos, que conozcan su fe, la vivan, la apoyen y la defiendan; pero sin entrar por parte nuestra en conflictos verbales, ni mezclar lo religioso con la política de partido, sino con la verdad y el amor al prójimo.
Pedimos al Señor del Mar, que abra las mentes y los corazones para vivir según el Evangelio, siguiendo sus enseñanzas, amando al prójimo como a sí mismo; y así sentirnos solidarios de las iniciativas de ayuda mutua que en algo ofrecen gestos de esperanza para el pueblo.
Ricardo Durand Flórez, S.J.
Tercer Obispo de la Provincia Constitucional del Callao.
|
|
||||||||||||||||||
© Derechos Reservados 14.07.2004 |
||||||||||||||||||||